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domingo, 21 de agosto de 2016

QUÉ PASARÁ CON EL CLIMA? (14)



CAPÍTULO 5(e) 
El Lenguaje De Los Isótopos-3
(Continuación de:
http://000-arquimedes.blogspot.com.ar/2016/08/que-pasara-con-el-clima-13.html)
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Llegados a este punto creo que estamos preparados para intentar una explicación comprensible de lo que son los isótopos.(1) Como hemos visto, los elementos químicos tienen un núcleo cuyo peso atómico es típico para él mismo. Esto es regla general, aunque existen algunas excepciones. Existen algunos elementos químicos que pueden presentarse con núcleos de distintos pesos atómicos, sin dejar por ello de comportarse como el mismo elemento químico.
Tomemos por ejemplo el Hidrógeno, por ser el elemento químico más simple. El átomo de Hidrógeno más común tiene un núcleo con peso atómico unitario pues tiene un solo protón, y es el llamado Protio que comentamos previamente. La gran mayoría de los átomos de Hidrógeno que existen en la naturaleza tienen peso atómico uno. Pero (...tenía que existir un pero..!) también existen algunos átomos de Hidrógeno que tienen peso atómico doble o triple, aunque mantienen las características químicas del hidrógeno.
Entonces podríamos considerar al Hidrógeno como una ‘familia’ integrada por tres ‘hermanos’: el ‘flaco’, el más liviano con peso atómico unitario, llamado Protio; el intermedio, con peso atómico dos, llamado Deuterio y el ‘gordo’, el más pesado, con peso atómico tres, llamado Tritio. Cada uno de esos 'hermanos' constituye lo que se llama un isótopo de la ‘familia’ Hidrogeno.
De modo similar, la ‘familia’ Carbono tiene tres ‘hermanos’, los que de más ´flaco´ a más ´gordo´ tienen pesos atómicos doce, trece y catorce. Lo mismo pasa con la ‘familia’ Oxígeno, con un hermano ‘flaco’ de peso atómico diez y seis, uno intermedio de peso atómico diez y siete y el ‘gordo’ de peso atómico diez y ocho.
Sigamos con la ‘familia’ Oxígeno, pues posee una de las claves necesarias para entender la evolución de los ambientes del pasado. Al mismo tiempo recordemos a su gran amiga, la ‘familia’ Hidrógeno. De la íntima amistad entre ambas ´familias´ surgió el nombre de una de ellas: Hidrógeno: este nombre significa poco más o menos, “creador de agua”, o “el que genera agua”. Precisamente cuando dos átomos de Hidrógeno se asocian con un átomo de Oxígeno, asociación que por otra parte es muy frecuente en la naturaleza, se forma una molécula de agua. (Continuará.)


(1) Nombre proveniente de las palabras griegas iso, que significa igual, y topos, que significa forma, dado que los distintos isótopos de un elemento tienen igual comportamiento químico (igual ‘forma’ química) que el elemento básico

sábado, 13 de agosto de 2016

QUÉ PASARÁ CON EL CLIMA? (13)


CAPÍTULO 5(e)
El Lenguaje De Los Isótopos-2
(Continuación de:
http://000-arquimedes.blogspot.com.ar/2016/08/que-pasara-con-el-clima-12.html)
Las partículas más pequeñas en las que puede dividirse un elemento químico sin que pierda sus propiedades características, son los llamados átomos. Un átomo de cualquier elemento químico está formado por un cuerpo central pequeñísimo, llamado núcleo, alrededor del cual se mueven partículas aún más pequeñas llamadas electrones. Si por ejemplo tomásemos un anillo de Oro puro (ya vimos que el Oro era un elemento químico) y dispusiésemos de los medios técnicos como para dividirlo en fracciones sucesivamente más pequeñas, llegaría un momento en el cual fraccionaríamos los restos del anillo en unos pocos átomos.
Si por ejemplo, cada una de esas partes llegase a tener sólo cuatro átomos, éstos seguirían manteniendo las características distintivas del Oro. Lo mismo pasaría con los dos fragmentos de dos átomos cada una en el caso de una división posterior. Inclusive si en una división ulterior pudiésemos separar esos dos átomos entre sí, cada uno de ellos por separado conservaría las características distintivas del Oro inicial. Pero con una posterior división de uno de esos átomos en sus partes integrantes, o “partículas sub-atómicas” ( o menores que un átomo) obtendríamos un núcleo por un lado y electrones por otro lado. Y ambos por separado ya no tendrían ninguno de aquéllos caracteres que distinguían al Oro inicial de los demás elementos químicos.
Vemos entonces que los átomos están compuestos por un núcleo y electrones. El núcleo está formado por protones que tienen carga eléctrica positiva. Por su parte los electrones tienen carga eléctrica negativa y (salvo casos especiales que ya veremos pues son los de interés en este punto), equilibran las cargas eléctricas positivas del núcleo. Lo que equivale a decir que en un átomo común, hay igual cantidad de cargas eléctricas positivas (protones) y cargas eléctricas negativas (electrones.)
El átomo más simple es el átomo de Hidrógeno denominado Protio (enseguida veremos este tema en detalle.) Este átomo tiene un núcleo con un solo protón ( = una sola carga eléctrica positiva) y cuenta con un solo electrón ( = una sola carga eléctrica negativa) equilibrando esa única carga eléctrica.
Los átomos más complejos van teniendo más protones en su núcleo, con lo que incrementan su cantidad de cargas eléctricas positivas. Por tal razón tienen a su vez más electrones (cargas eléctrica negativas) equilibrando esas cargas positivas.
Desde el punto de vista del peso ( = peso atómico), un protón tiene peso atómico unitario. Así podemos apreciar que entre otras características, cada elemento químico se distingue de los demás por el peso de su núcleo, al cual se lo llama peso atómico, posible de ser medido por técnicas físicas especiales.
Para su mejor estudio, los distintos elementos químicos existentes en la naturaleza han sido ordenados tomando precisamente como referencia el peso atómico de sus respectivos núcleos. Desde el Hidrógeno (Protio) con peso atómico uno, en adelante. Esto se lo debemos al genial Dmitri Mendeleyv. (Continúa en: http://000-arquimedes.blogspot.com.ar/2016/08/que-pasara-con-el-clima-14.html)

jueves, 11 de agosto de 2016

QUÉ PASARÁ CON EL CLIMA? (12)



CAPÍTULO 5(e)
El Lenguaje De Los Isótopos
En el punto anterior mencioné la importancia que tiene el estudio de los isótopos del Oxígeno y del Carbono a partir de restos biológicos, para reconocer las condiciones de los ambientes donde se desarrolló esa vida en cuestión. El Oxígeno y el Carbono forman parte de los huesos, de las cáscaras de huevos, de las valvas de moluscos y de la celulosa de los vegetales, entre otros compuestos de origen biológico. Los distintos isótopos de esos elementos químicos pueden “hablarnos” del frío, del calor, de las lluvias y de los vientos que ocurrieron hace miles de años, siempre que se sepa entender su lenguaje.
Pero en primer lugar, ¿qué es un isótopo? Trataré de explicarlo sin complicar demasiado al lector no iniciado en el tema y sin enredarme yo mismo en la explicación. Toda la naturaleza, tanto la Atmósfera, como la Biosfera (integrada por todos los seres vivos), la Hidrosfera (integrada por toda el agua del planeta, incluyendo el agua que forma parte de los seres vivos) y la Litosfera (constituida por todas las rocas del planeta) está íntegramente formada por elementos químicos. Todo lo imaginable dentro de ella, hasta nosotros mismos, está compuesto por elementos químicos combinados de maneras muy diversas. Cada elemento químico en sí mismo se distingue de los demás por un conjunto de caracteres particulares, exclusivos, que ningún otro elemento químico puede tener.
Cotidianamente empleamos elementos químicos prácticamente puros en nuestras actividades. Por ejemplo,  metales como Hierro, Aluminio, Cobre, Estaño, Plomo, Plata, Oro, etc. También son elementos químicos puros muchos de los gases atmosféricos como el Nitrógeno, Oxígeno, Hidrógeno o el Helio, por nombrar los más conocidos. A su vez los elementos químicos importantes en el desarrollo de la vida terrestre son el Carbono, el Oxígeno, el Calcio, el Fósforo, el Potasio y el Nitrógeno que ya mencioné, entre otros muchos.
No deben confundirse los elementos químicos con los compuestos químicos. Estos últimos están formados por la combinación de dos o más elementos químicos, de acuerdo a determinadas leyes o reglas. Un compuesto químico entonces, como resultado de esa combinación de elementos químicos, es una substancia compleja de caracteres particulares y distintos a los caracteres propios de cada uno de los elementos químicos que lo componen.
Avanzando en la explicación, y pido que se me perdone el iniciar este párrafo con un gerundio, puede decirse que en la naturaleza hay elementos químicos "poco sociables", pues casi siempre se encuentran solos, sin combinarse con otros elementos químicos para formar compuestos químicos. Tal es el caso de los llamados metales nobles, como el Oro y el Platino, por ejemplo. O el caso de los gases también llamados nobles, o inertes, como el Helio y el Argón.
Pero también en la naturaleza hay elementos químicos que no pueden permanecer sin mezclarse con otros, pues por naturaleza son 'gregarios' y tienen “necesidad de compañía.” A esos elementos químicos es prácticamente imposible hallarlos solos en la naturaleza. Prácticamente siempre aparecen asociados con otros elementos químicos, formando compuestos químicos. Dos ejemplos muy simples y comunes de elementos químicos extremadamente “sociables”, son el Cloro y el Sodio. Es muy frecuente que ambos se asocien entre sí, formando un compuesto químico también muy común: la sal de mesa, o sal común, que por su origen es denominada Cloruro de Sodio. 
También son compuestos químicos los minerales que integran las rocas de la Tierra, de la Luna, y de los demás planetas del sistema solar y del mismo modo muchos compuestos químicos forman parte del universo conocido. Asimismo son compuestos químicos, o diferentes mezclas de ellos, gran parte de las cosas que componen nuestro entorno diario: el papel sobre el cual escribimos; los alimentos; las fibras naturales o artificiales de las ropas que usamos; el agua que bebemos! Y hablando de agua, la asocio con las lluvias y con el clima y regreso al propósito inicial de este punto: Qué son los isótopos y como nos pueden hablar de pasadas condiciones ambientales? La explicación ya está más cerca. (Continúa en: http://000-arquimedes.blogspot.com.ar/2016/08/que-pasara-con-el-clima-13.html)

domingo, 7 de agosto de 2016

QUÉ PASARÁ CON EL CLIMA? (11)



CAPÍTULO 5(d)

En el interior de los estratos sedimentarios también suelen aparecer restos arqueológicos vinculados a las actividades de grupos humanos aborígenes de distinta antigüedad. Estos en general son restos de alimentación y artefactos, o fragmentos de estos últimos, los que en su momento fueron utilizados por aquéllos aborígenes para sus fines específicos de supervivencia; o sea para su economía.
En la provincia de Buenos Aires (Argentina) en particular y en general en muchos lugares del país, es frecuente el hallazgo de tales asentamientos humanos. En ellos suelen encontrarse piedras de boleadoras, manos y cuerpos de morteros, raederas, puntas de proyectil, fragmentos de recipientes de barro cocido, etc. También aparecen restos de alimentación y tanto éstos como el tipo de instrumentos, dan indicios acerca de la economía de tales aborígenes en el momento de vivir en el área. Y sin dudas esa economía debió estar relacionada al clima y a los ambientes de ese momento.
Por ejemplo, en Salinas del Bebedero, al sudoeste de la provincia de San Luis (Argentina), tiempo atrás hallé un antiguo asentamiento indígena dentro de los sedimentos depositados por un gran lago que existió previamente y que dio origen a la actual salina. En un único trabajo de prospección que luego realicé allí con un arqueólogo, hallamos muy abundantes fragmentos de cáscaras de huevos de ñandú, como restos de alimentación.
En cantidad mucho menor, aparecieron algunos fragmentos de cáscaras de huevo de otras aves; entre otros, fragmentos de huevos deperdices martinetas (también llamadas ´copetonas´), conservando su brillo y su color verde, aunque algo desteñido. Aparecieron también algunas placas dérmicas de armadillos, y huesos de pequeños roedores tales como ´tuco-tucos´ (Ctenomys sp.) Asociados a esos restos de alimentación, aparecieron artefactos de piedra muy rudimentarios, útiles para labores muy simples como golpear y raspar. Hasta ahora no se hallaron puntas de proyectil (puntas de ´flecha´) o piedras de boleadoras que señalen actividad de caza a distancia. Tales artefactos y el carácter de los restos de alimentación, indicarían que esa población indigena tenía una economía basada en la recolección y no en la caza.
Tal situación se mantuvo durante largo tiempo, pues hay más de medio metro de espesor de sedimentos en los que predominan tales restos. Por medio de análisis de Carbono-14 hechos sobre cáscaras de huevos de nandú, determinamos que tales indígenas estuvieron asentados en ese lugar desde alrededor de 9.000 años antes del presente. Además, las cáscaras de huevos de nandú del tope de la secuencia, o sea las más modernas, indicaron una edad (Carbono-14) de alrededor de 8.500 años.
Tales restos permiten inferir de modo relativamente fácil, que las condiciones ambientales fueron favorables para la existencia de ñandúes, armadillos, tuco-tucos y martinetas. Esas condiciones no habrían sido muy distintas de las actuales, pues las mismas especies de animales viven hoy en día en la zona. De todos modos, para tener más precisión en las características ambientales de aquél momento, hacen falta estudios más detallados, pues los mismos animales viven también en regiones bastante más húmedas que Salinas del Bebedero, como lo son algunas regiones de la provincia de Buenos Aires.
Sobre los mencionados restos de alimentación, la tecnología moderna permite hacer otros estudios que brindan información paleoambiental muy precisa. Un análisis del contenido de los distintos isótopos del Oxígeno en el Fosfato de Calcio que constituye los huesos, o en el Carbono del Carbonato de Calcio que integra las cáscaras de huevo mencionadas, puede llegar a indicar algunas características del agua que bebieron aquéllos animales hace 9.000 años.
Con esos análisis puede llegar a inferirse si el agua bebida por esos animales era recién llovida; si era agua acumulada en lagunas con intensa evaporación; o si era agua de lagunas con escasa evaporación. De hacerse tales estudios, sus resultados sumados a otros elementos, permitirían evaluar las características ambientales de aquéllos momentos, como intentaré detallar en el punto próximo. (Continúa en: http://000-arquimedes.blogspot.com.ar/2016/08/que-pasara-con-el-clima-12.html)

domingo, 12 de septiembre de 2010

¿QUÉ PASARÁ CON EL CLIMA? (10)

Abeja recogiendo polen.Image via Wikipedia
 CAPÍTULO 5 (c)
EL POLEN CUENTA SU HISTORIA

(Continuación de: http://000-arquimedes.blogspot.com.ar/2010/08/que-pasara-con-el-clima-9.html)


Previamente mencioné que junto a los sedimentos finos depositados en el fondo de lagos y lagunas, se acumulaban los granos de polen de la vegetación circundante al cuerpo de agua en cuestión. Es interesante volver sobre ese tema. Los granos de polen, esos microscópicos o casi microscópicos corpúsculos que generalmente son imaginados tan delicados como sutiles, tienen extraordinaria resistencia a los ataques químicos.
El polen está formado por compuestos orgánicos de elevada complejidad química y puede resistir ataques tan intensos como, por ejemplo, el ser hervido en ácido fluorhídrico, un ácido tan enérgico que puede corroer el vidrio. Los granos de polen sólo pueden ser destruidos en ambientes alcalinos, o en ambientes oxidantes.
La gran resistencia al ataque químico ácido permite que los granos de polen puedan conservarse en sedimentos favorables a lo largo de decenas y aún centenares de millones de años. Esa gran resistencia en sí misma no sería tan importante para quienes trabajamos en el reconocimiento del clima y de los ambientes del pasado, si no fuese porque los granos de polen para los vegetales vienen a ser algo así como las impresiones digitales para los seres humanos: cada especie vegetal tiene un grano de polen de formas exclusivas.
El polen puede ser transportado por el viento lejos de sus flores de origen y la gran mayoría de sus granos se depositan sobre el suelo o sobre el agua de lagos y de lagunas. Una parte de los primeros puede ser arrastrada por el agua de lluvia hacia cauces y depresiones y finalmente se deposita junto a los segundos, como parte de los sedimentos del fondo lacustre.
El palinólogo es el especialista que se dedica a estudiar el polen. Con técnicas muy especiales, aísla los granos de polen presentes en los distintos estratos sedimentarios depositados en el fondo de lagos y lagunas, e identifica sus formas. Así determina a que especies vegetales corresponden esos granos.
Con metodologías estadísticas adecuadas, además puede determinar con aproximación la cantidad relativa de individuos de cada especie vegetal que existieron en una región. De ese modo puede llegar a reconstruir un bosquejo aproximado de las asociaciones vegetales que existieron en la región involucrada durante el momento en que se depositaron los sedimentos que constituyen cada estrato sedimentario. Así se obtiene una idea muy aproximada de cómo era el clima de la región de influencia.
De todos modos no es tan sencillo el análisis y las reconstrucciones paleoambientales y paleoclimáticas para cada momento del pasado, hechas en base al contenido de polen de cada estrato sedimentario. Por ser tan liviano, el polen puede ser transportado por el viento a distancias muy grandes, hasta miles de kilómetros de las flores de origen.
   Eso puede producir contaminación de un lugar por granos de polen 'viajeros' que nada tienen que ver con las condiciones climáticas y ambientales de ese lugar. Por ejemplo, se da el caso de hallar granos de polen de especies vegetales de los Andes Patagónicos en sedimentos de la llanura bonaerense. Esto se debe a que en el momento en que se depositaron los sedimentos portadores de esos granos de polen, existieron vientos favorables como para transportar el polen desde esos árboles cordilleranos hasta las llanuras del este.
Asimismo hay especies vegetales cuyas flores producen mucha mayor cantidad de polen que otras. Este hecho es importante de considerar en el momento de contar cuántos granos de polen de cada especie vegetal hay en las muestras tomadas en cada nivel de sedimentos. Luego y con metodologías estadísticas adecuadas, el palinólogo puede determinar con aproximación la cantidad relativa de individuos de cada especie vegetal que pudieran haber existido en una región.

En suma y pese a las dificultades que los palinólogos encuentran en su tarea, el análisis de polen es una buena herramienta para inferir las características de los ambientes del momento representado en cada nivel o estrato sedimentario. (Continúa en: http://000-arquimedes.blogspot.com.ar/2016/08/que-pasara-con-el-clima-11.html)
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(1) Es muy sutil definir la diferencia, si es que la hay, entre un lago y una laguna. Yo desarrollé la siguiente definición para mis clases de Geomorfología en la Univ. Nacional de San Luis: "Un lago es un cuerpo de agua que ocupa una depresión mediterránea (interior a un continente y aislada del océano), tan extensa, profunda o estable, como para desarrollar cualquiera de los siguientes rasgos: a) Perfil típico, con plataforma sumergida, taludes y planicies profundas. b) Morfología circundante típica, vinculada particularnente a su evolución (existencia de terrazas, crestas de playa, espigas, etc.). c) Ciclo termal anual bien definido (termoclina). d) Sedimentos típicos relacionados con los rasgos geológicos y climáticos de la cuenca. e) Diferenciaciones ecológicas entre sus zonas litorales, respecto a sus zonas profundas."

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jueves, 26 de agosto de 2010

¿QUÉ PASARÁ CON EL CLIMA? (9)

Laguna y flamencos
CAPÍTULO 5b
EL "PULSO" DE LAS LAGUNAS
(Continuación de: http://000-arquimedes.blogspot.com.ar/2010/08/que-pasara-con-el-clima-8.html)
Tanto desde el punto de vista geológico en general, como desde el punto de vista biológico en particular, las lagunas cumplen ciclos evolutivos pasando por distintas etapas con características ecológicas propias. Esas etapas ocurren en estrecha relación con la evolución del clima. Esos ciclos sólo terminan cuando la depresión que contiene a la laguna desaparece, generalmente por haberse colmado de sedimentos inorgánicos y orgánicos. Las distintas etapas de cada ciclo pueden repetirse en una misma laguna, al sucederse episodios climáticos y ambientales similares durante su existencia. De ese modo, las lagunas “pulsan” casi como un ser viviente.
Durante episodios con suficientes precipitaciones, el agua precipitada sobre una región fluye hacia los lugares más bajos del paisaje. Este fluir del agua arrastra consigo los sedimentos más finos del terreno por el cual escurre; sedimentos tales como arcillas y limos. También puede disolver las sales presentes en el suelo, llevándolas hacia las depresiones junto con aquellos sedimentos. Cuando el agua detiene su marcha en esos bajos, las partículas de arcilla y de limo se depositan en el fondo, mientras tanto las sales pueden permanecer disueltas en el agua.
En esos momentos la actividad biológica en las lagunas, suele ser muy importante. Allí pueden proliferar distintas especies de moluscos gasterópodos (caracoles) y bivalvos; aves acuáticas y, a menudo, de peces. También abundan organismos microscópicos con esqueletos mineralizados por Sílice (tal el caso de las algas unicelulares llamadas diatomeas de variadísimas formas) o por Carbonato de Calcio, como los ostrácodos (pequeños crustáceos casi microscópicos, con el cuerpo encerrado en dos pequeñísimas valvas semejantes a las de las almejas).
Abundan también algas macroscópicas que producen fructificaciones de Carbonato de Calcio, como las caroficeas y, en lugares donde la profundidad lo permite, abundan juncales y otros vegetales hidrófitos (= vegetales acuáticos). Todo ese sistema ecológico, o ecosistema, característico del episodio climático húmedo existente, evoluciona junto al clima dejando sus restos depositados en el fondo de las lagunas, junto a sedimentos inorgánicos. La presencia de sus restos, testimonia luego el tipo de clima que debió existir para permitir su desarrollo.
A lo largo de esa evolución lacustre, las arcillas se depositan en el fondo más profundo y junto a ellas se depositan los caparazones de diatomeas (llamados frústulos) y ostrácodos (denominados cónchulas). También en esas arcillas se acumulan y conservan los granos de polen de los vegetales con flores (y también las esporas de helechos y de hongos) que viven en la región adyacente, como veremos detalladamente en el punto siguiente.
Por su parte, los sedimentos de las orillas lacustres normalmente son menos finos que las arcillas depositadas en el fondo más profundo. Estos pueden ser limos y arenas y en ellos se acumulan fructificaciones de caroficeas, conchas de caracoles y otros moluscos. Allí a menudo también se depositan huesos de vertebrados tales como aves acuáticas, peces y roedores acuáticos como el coipo, o nutria criolla, junto a restos de otros tantos organismos asociados en esas comunidades acuáticas.
Cuando el clima regional se torna menos húmedo, puede llegar un momento a partir del cual el agua de lluvia sea insuficiente como para compensar las pérdidas que la evaporación produce en las lagunas. Entonces en éstas disminuye el nivel, pudiendo secarse totalmente si el clima se torna suficientemente seco. Al evaporarse el agua de una laguna durante episodios de déficit hídrico, las sales llegadas en solución durante los episodios de humedad abundante, se concentran en el agua residual. Esa paulatina concentración de sales provoca cambios biológicos. Algunos peces pueden morir. Los juncales pueden secarse, ya sea porque queden fuera del cuerpo de agua reducido, o porque la concentración de sales supere sus límites de tolerancia.
De ese modo van desapareciendo los microorganismos previamente adaptados a vivir en agua dulce. A veces son paulatinamente reemplazados por otros que toleran mejor las nuevas condiciones ambientales de la laguna, cada vez más salobres. También suele darse el caso de algunos organismos que pueden acompañar a esa concentración de sales evolucionando al mismo ritmo que ellas y lo mismo puede pasar con los moluscos. De ese modo en los nuevos sedimentos que van depositándose en las lagunas quedan “guardados” restos biológicos que testimonian la evolución experimentada por el ambiente regional.
Si la evaporación es tanta como para que el agua residual de la laguna se sature en sales, éstas formarán cristales que se depositarán en el fondo. Entonces y a modo de ejemplo extremo, si se estudian los sedimentos de una antigua laguna y se encuentra alternancia de sedimentos ricos en arcillas y otros ricos en sales, puede ya decirse que en el área de influencia de esa laguna alternaron episodios climáticos húmedos y secos. El posterior análisis detallado de los restos de microorganismos y del polen contenido en los sedimentos podrá brindar más precisión en cuanto a la magnitud de esos episodios.
Antes de pasar a otro tema, vale la pena recordar la experiencia del lago Epecuén (provincia de Buenos Aires, Argentina.) Esta experiencia es un ejemplo del criterio equivocado con el que a veces la humanidad enfrenta a la naturaleza, en lugar de comportarse como parte de la misma tratando que su accionar armonice con la dinámica de aquélla. En el oeste de la provincia de Buenos Aires (Argentina), en el encuentro de dos grandes fracturas geológicas existe una serie de lagunas conectadas entre sí. Desde hace milenios hacia estas lagunas fluye parte del agua precipitada sobre un extensa superficie provincial; incluyendo la precipitada sobre una parte importante de los faldeos meridionales de las Sierras Australes Bonaerenses, o Sierras de la Ventana (provincia de Buenos Aires, Argentina.)
También hacia allí va el agua caída en las llanuras bonaerenses circundantes. Toda esa agua fluye de una a otra laguna y finalmente llega a la depresión más baja del sistema, donde se formó el lago Epecuén. Siglo a siglo también fueron hacia allí las sales lavadas de los terrenos de esta amplia región. Un romance de agua y sales transitó hacia Epecuén por todas las lagunas “encadenadas” en el sistema y allí terminó. Las sales se quedaron, tal vez mirando como se esfumaba en vapores el agua que las había sacado de su origen durante ese romance que duró tanto como su tránsito por las pendientes.
Conocí las poblaciones de Carhué y Lago Epecuén hacia 1976, cuando el nivel del lago había comenzado a crecer lentamente. Poco tiempo después, su altura ya preocupaba a algunos pobladores. Los hoteleros de Lago Epecuén, población edificada sobre el antiguo fondo del lago cuando este se achicó durante un pasado episodio de sequías a principios del siglo 20, temían que la llegada de agua diluyera las sales del lago y alterara sus propiedades terapéuticas. Con ello verían menguada su clientela conformada principalmente por quienes llegaban para calmar sus achaques reumáticos en la laguna. Por su parte quienes extraían Sulfato de Sodio de las aguas de Epecuén, además de preocupar a los hoteleros por sacarle sales al lago, se preocupaban ellos mismos ya que la dilución del agua podría afectar la cristalización del sulfato. Mientras tanto, el resto de la población de Lago Epecuén y de la vecina Carhué apenas temía por sus viviendas.
Me faltaba más de una década de experiencia como investigador en dinámica ambiental, como para dar el énfasis necesario a los peligros que entonces representaba el agua creciente y que yo vislumbraba. Los primeros datos que ya conocía, señalaban que desde inicios de esa década, las precipitaciones eran crecientes en la Cordillera Cuyana, en la Patagonia y en la misma Llanura Pampeana. Pero faltaban datos concretos como para afirmar por cuanto tiempo más se prolongaría esa tendencia creciente de las lluvias.
Además esos datos constituían una idea poco promocionada y menos feliz, contra tantos intereses y sentimientos en juego. Por un lado pesaban los intereses técnicos y académicos de los "expertos" de ese entonces, insistiendo en que el incremento del nivel de la laguna sólo era una situación pasajera de corto plazo. Por otro lado pesaba el interés de los hoteleros en abrir año a año sus hoteles, de cualquier modo, negándose a aceptar en pensar qué podría ocurrir en el mediano y en el largo plazo.
A ello probablemente se sumaban los intereses económicos de quienes por más de diez años cobraron por la provisión y por el flete de incontables toneladas de tierra y de rocas para hacer un dique perimetral a la población, a fin de frenar el avance del lago. Y por último, pero no por ello menos importante, también estaban en juego los sentimientos de la gente más humilde, cuya única propiedad era la casita o el ranchito cerca del lago y si lo abandonaban, quizá nunca más podrían pensar en recuperar tanto sacrificio allí invertido.
Así, en mis frecuentes visitas al lugar por razones de trabajo, vi como nació y creció el dique de contención con el que se rodeó la población de Lago Epecuen para protegerla del abrazo que intentaba darle el lago. Con el crecimiento del dique, año a año crecieron mis temores. Luego me alejé de aquélla región. Me desvinculé directamente del creciente lago Epecuén, pues trasladado a vivir a Buenos Aires, comencé de lleno a desarrollar mis investigaciones sobre evolución del clima y de los ambientes del país.
Mientras tanto las lluvias siguieron su crescendo en gran parte del país. Y en aquélla carrera entre el dique y el lago, finalmente una aciaga noche de 1985 ganó este último. Como no podía ser de otro modo, porque es imposible enfrentar a la naturaleza contrariando su dinámica, sin sufrir las consecuencias (continúa en: http://000-arquimedes.blogspot.com.ar/2010/09/que-pasara-con-el-clima-10.html)
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